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Aprendiendo a reconciliarme con el diseño web.
Spotify: Astrud – Son Los Padres
Este año ya lo sabe,
lo de los reyes y los padres.
Su madre le ha traído del colegio,
y se lo ha dicho todo en un momento.
Se lo ha dicho porque ya tiene diez años
y hace días que andaba preguntando.
Pero él no quería saberlo,
hubiera preferido un par de años más de hacerse el sueco.
Y ahora ya es seis de enero,
y ya se levantan sus hermanos pequeños.
Sale al salón, y mira a su madre a los ojos,
y ve el árbol y los regalos, y entiende
que eso era todo, era todo.
El árbol, los regalos, eso siempre ha sido todo.
Sus hermanos le miran
y le señalan una caja.
Él se acerca y rompe el precinto.
Y sí, era lo que había pedido.
¿Y ahora qué hacer, después de la primera gran mentira?
Porque eso es lo que es,
no una ilusión o un juego sino una mentira,
una mentira, los reyes son mentira.
Eso es lo que es,
no una ilusión o un juego sino una mentira,
una mentira, es mentira.
“Ése es el problema cuando se ama la tipografía. Siempre es un placer descubrir formas elegantes, letras sutilmente expresivas, mientras caminamos por la calle o cuando hojeamos una revista (…). Pero la felicidad se esfuma rápidamente ante la visión de un error tipográfico. Es como tener un sentido del olfato magnificado. Pasas mucho más tiempo sufriendo por olores nocivos, que descubriendo aromas deliciosos.
Si es malo para mí (un entusiasta amateur que se interesa por la tipografía, pero que no sabe demasiado), ¿cómo será para los puristas? Atroz, por lo visto. Ya me da bastante vergüenza quejarme delante de mis amigos cada vez que veo un error en las tipografías, pero soy lo suficientemente ignorante como para no detectar todos, ni que decir aquellos diseñadores que trabajan con tipografía en su día a día y que la estudian y la aman.
“A veces pienso que ser tener demasiada sensibilidad tipográfica es como ser alérgico” dice Michael Bierut, miembro del grupo de diseño Pentagram en New York. “Mi frikismo me hace reaccionar mal ante cosas que arruinan lo que debería ser un momento placentero.” (…)
”
—
Extracto traducido (de una manera completamente libre y espontánea) de un post publicado en The New York Times.
Vía | Santa Creata